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Los nuevos temas de los nuevos tiempos

Desde siempre, la Universidad se ha considerado no sólo como un centro de estudios y de adquisición de conocimientos sino, además, de un lugar donde compartir y debatir esos conocimientos. Hablamos de instituciones con muchos siglos de historia, pero que no han perdido su esencia a pesar del paso del tiempo, y podemos decir que la sigue manteniendo en perfecta salud aún a día de hoy.

Y claro está, los artífices de todo esto en gran parte son, por supuesto, los universitarios. Todos aquellos que acuden a la Universidad para especializarse en ciertas áreas, compartiendo inquietudes y queriendo superarse día a día. Uno de los rasgos de estos chicos y chicas (y también personas de edad madura, no lo olvidemos) es que no suelen dejarse adoctrinar, y discuten sus opiniones a la espera de que otros las acepten o, por el contrario, que les demuestren que no están acertadas, ofreciendo otras mejores. Su inclinación al debate y al raciocinio son uno de los motivos de que la universidad tenga ese carácter mítico un poco de «reunión de cerebros«: un lugar donde nada se da nada por sentado, y donde todo se hace por el saber común.

Hablábamos hace poco de las inquietudes de las nuevas generaciones de universitarios, en las que el sexo tenía un lugar predominante; no sólo como actividad lúdica, sino como una forma de relacionarse con los demás. Por ende, la pornografía en todos sus ámbitos es algo que también acapara gran parte de su interés, por lo que de arte pudiera tener. Siendo realistas, podemos decir que casi el 90 por ciento de los universitarios (no entremos en otros grupos sociales) consumen porno de forma cotidiana; pero no hay que creer, como mucha gente piensa, que es sólo por vicio. Bien, las manifestaciones pornográficas están dirigidas sin duda a la parte sexual de las personas, pero en realidad es una forma sana de darle forma y una vía de escape; y los jóvenes no sólo disfrutan de él en el plano físico, sino que también sacan enseñanzas del tema para aplicarlas al mundo real.

Por ejemplo, gracias a esa forma liberal en la que pasan el tiempo libre, sus mentes pueden ocuparse de ciertos asuntos que son causa de polémica en nuestros días, y en los que antes ni siquiera se les había ocurrido pensar. Por ejemplo, en relación con el I Congreso sobre género y sexo que se celebró en fechas recientes, el alumnado universitario tuvo un gran impacto sobre la calle y las opiniones que se vertieron de cara al público. Claro que siempre surgieron voces críticas que dudaban de que pudieran participar en cosas así, ya que podían ser demasiado jóvenes para entender lo que significaba una familia, unos hijos, y la educación libre y sin coacción, pero realmente la intervención de estos chicos y chicas fue relevante, más allá de si se posicionaban en un lado o en otro. Lo importante, a mi entender, es que tenían poder de decisión, y que cada cual argumentaba con decisión y la vez con intención de escuchar a la otra parte.

Tengo claro que con una juventud universitaria así, nuestro poder de debate en este país está garantizado. Se puede hablar de los numerosos defectos de nuestro sistema público de educación, y criticar a la Universidad pública por los errores que seguramente se cometen en su ámbito. Pero no hay duda de que sigue cultivando el sentido de la intervención y de la crítica en la sociedad de nuestro país, y eso es algo por lo que enorgullecernos.